Nuestras agendas son una locura. La lista de cosas por hacer parece crecer exponencialmente y lo peor
es que hacemos millones de cosas, no paramos nunca y al final, sentimos que no solucionamos nada. Es
como correr en una rueda como Pepe tu hámster. Yo he enfrentado este dilema durante toda mi
carrera y he experimentado con muchas…MUCHAS estrategias. Aquí te comparto las que mejor me han
servido.
1. Prioriza. Sí, la lista es enorme, pero no todos los pendientes son igualmente importantes.
Decide cuáles son esenciales, cuales son importantes y cuales, si no se cumplen, no tienen el
potencial para acabar con la paz de tu universo.
2. Organiza y planea. Yo hago este ejercicio, en especial cuando sé que viene una semana
complicada: el domingo por la noche hago una lista de los pendientes esenciales. Aquellos que
deben ser solucionados durante la semana, y otra con los importantes, aquellos que sería bueno
resolver pero no indispensable. Ya con mi lista en mano, separo espacios de tiempo en mi
agenda para lidiar y resolver esos pendientes. Este tiempo es SAGRADO, ninguna emergencia
debiera descarrilar estos tiempos. Una vez agendados esos espacios, agendo los pendientes
importantes. Al final….guardo tiempo para los pendientes no importantes. El resto del tiempo se
llena con los imponderables de la semana.
3. Revisa. Cada noche revisa como avanza tu plan original, haz modificaciones necesarias a tu
agenda pero SIEMPRE prioriza tus pendientes esenciales.
4. Prémiate. Cada vez que palomees un pendiente esencial….date un premio. Un café, un helado,
un episodio de tu serie favorita. Celebra el logro. Es un logro!
Ahora bien ¿Sabes cuál es tu pendiente más esencial? Agendar siempre tiempo para cuidarte a tí.
Guarda -EN TU AGENDA- para que sea oficial, tiempo para hacer ejercicio, meditar, ver la tele o lo que
sea que necesitas para recargar baterías. Acuérdate que si tú no estás bien, todo tu alrededor no puede
estarlo tampoco.
Que tengas una semana súper productiva!
Claudia Luna



