Todos hemos sentido la ansiedad de pensar que no estamos suficientemente calificados para algo. Todos hemos sentido alguna vez que alguien se equivocó al contratarnos, al elegirnos y tememos que en cualquier momento, se darán cuenta del fraude. Esto se conoce como “síndrome del impostor” y es muy común.
Curiosamente, suele presentarse más entre las mujeres profesionistas y por supuesto, entre las mujeres emprendedoras también, al punto de que según un estudio de la firma KPMG, el 75% de las mujeres ejecutivas, viven el síndrome del impostor en algún momento de sus carreras.
Normalmente, estos sentimientos de inseguridad y duda son temporales, pero a veces nos acompañan por largos periodos de tiempo y ponen en peligro nuestro desarrollo pleno. Por eso, es importante atacar algunos aspectos de este fenómeno para que puedas manejarlo mejor.
Lo primero es reconocer los síntomas y activamente combatir los pensamientos derogatorios con hechos y datos. Por ejemplo, cuando empiezas a pensar cosas como “soy malísima en esto, cómo se me ocurrió meterme en este lío!!!”, lo recomendable es:
- Reconocer el pensamiento como una reacción de ansiedad y duda.
- Conscientemente parar ese pensamiento.
- Hacer un análisis objetivo, “¿en realidad soy mala? en realidad sí estoy preparada para esto, lo he demostrado en tal y tal ocasión, adicionalmente siempre he sido buena para tal y tengo que concentrarme en todo lo que he aprendido sobre el camino, es más, al día de hoy he logrado tal y tal crecimiento y lo que aún no sé, aprenderé en el camino”.
Si construimos el hábito de contrarrestar ansiedad con datos y reacciones racionales y calmadas, vamos a ser mejores y más eficientes en controlar el síndrome de raíz.
Otra herramienta útil es platicar tus preocupaciones con alguien, tu mentor, tu mejor amiga, alguien que conozca tus capacidades y pueda ayudarte a matizar tu ansiedad con un punto de vista más objetivo.
Adicionalmente, si hay un aspecto que te preocupa específicamente, por ejemplo, si consideras que no sabes mucho sobre finanzas o los aspectos contables de tu negocio, acércate con algún experto que pueda darte las herramientas necesarias para adquirir los conocimientos que pueden apuntalar tu experiencia y ayudarte a manejar los miedos que aparecen de vez en cuando con el síndrome del impostor.
Finalmente, recuerda siempre festejar tus logros. Por pequeños que sean, date el crédito que mereces siempre y no olvides que tu crecimiento como emprendedora o como profesionista es un proceso. Tenle paciencia y fe a este proceso. La carrera es contra ti misma y el reto es ser un poco mejor que tú misma cada día.
Claudia Luna



