Aurelia es una mujer emprendedora y capaz. Creció con carencias económicas pero enormes oportunidades por su hambre e intelecto. A sus 25 años, después de terminar una carrera en una universidad pública y tener un hijo con su novio, con mucho esfuerzo inició un negocio propio para darle sustento a su familia.
El camino no fue fácil. Las ventas llegaban pero no alcanzaban. Después de un año, los gastos eran mayores que los ingresos y tuvo que cerrar ese emprendimiento. El aprendizaje fue duro pero formativo: como mujer, el esfuerzo para crear empresas y sobresalir, es más duro. Los obstáculos, el estigma y los sesgos culturales le dejaron un mal sabor de boca pero con mayores ganas de sobresalir.
Con mejores oportunidades de mentoría de mujeres para mujeres, mejor educación empresarial y apoyo de otras mujeres, seguramente su primer emprendimiento hubiese sido diferente.
Y es que cada vez es más importante y más urgente integrar a más mujeres a la economía de maneras disruptivas y que generen cambios profundos en nuestras comunidades. Desde mi punto de vista, hay tres pilares indispensables para lograr una mejor y mayor participación y crecimiento de mujeres emprendedoras y profesionistas:
- Mayor educación para niñas y jóvenes, especialmente en ramos tradicionalmente considerados masculinos como la ciencia y la tecnología,
- Mayor, mejor y más constante acceso de mujeres profesionistas a puestos de toma de decisión; y
- Mayor y mejor apoyo a emprendimientos liderados o inspirados en mujeres.
Es el tercer pilar el que inspira el nacimiento de Think Pink. La creatividad y resiliencia de las mujeres mexicanas me inspira para ayudar a triunfar a Aurelia y muchas otras. Creo en el enorme potencial de creación de riqueza y bienestar que no ha sido debidamente explotado por diversas razones culturales y sociales. Creo, que desde mi experiencia y la de los miembros de nuestra comunidad, podemos ayudar a más mujeres a hacer realidad sus proyectos en beneficio de ellas, de sus familias y de sus comunidades.
A pesar de que todos parecen coincidir en que a mayor participación de las mujeres en la economía, mayores beneficios a la sociedad en su conjunto, los emprendimientos liderados por mujeres suelen ser menos resilientes a las crisis internas y externas. ¿Cómo podemos ayudar a mujeres como Aurelia? Dándoles acceso a mejores formas de financiamiento, desarrollando capacidades diversas para el mejor manejo de sus negocios, y creando redes.
La creación de redes me parece particularmente importante. Redes con finalidades claras que propugnen por una mayor diversidad, con miembros activos que permitan una interacción tanto natural como estructurada y que sean fuente de creación de oportunidades y realidades.
Tengo la certeza de que las mujeres podemos cambiar el mundo. Las mujeres emprendedoras, como Aurelia, son una de nuestras mejores herramientas. Seamos todas parte del cambio.



